Durante la oscuridad que nos ofrecen las pocas horas de luz del otoño nos adentramos en los territorios salvajes de lo no dicho, lo no movido, lo no escrito. Ese humus fértil de lo que permanece debajo, sin domesticar: el deseo, el duelo, la sexualidad, la ira, lo ancestral.
Esos serán los territorios salvajes por los que navegaremos, materia húmeda que al ser mirada y reconocida encuentra cuerpo, movimiento, palabra.
A todo ello damos lumbre, dejamos que eso nos toque y que, a través nuestro, toque el mundo.
Creamos. Bailamos. Escribimos. Construimos un encuentro para lo liminal.
Nos acompañarán textos poéticos de autoras y autores que se atrevieron a descender a la fertilidad de lo oscuro, y dejaron que su potencia se transformara en verdad, belleza y creación. Seguiremos su huella para hacer también de nuestro descenso a lo salvaje materia creativa.
Habrá espacios para la exploración individual, así como trabajo colectivo.
No es necesaria experiencia previa, sí ganas de embarrarse y explorar.