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CREATIVIDAD

| Andrés Waksman |

Desmenuzar la palabra creatividad, implica considerar su relación con el arte, pero no solo. Crear tiene que ver con generar, dar lugar a, dar a nacer, aparecer donde no se era…

Es un espacio interno que todos podemos desarrollar independientemente de que se tenga o no un talento artístico, es una actitud, una manera de moverse y de estar en el mundo.

Para crear una obra de arte una persona se apoya en la técnica artística de los distintos lenguajes: danza, teatro, artes visuales, música, escritura etc…

Pero podemos ejercitar y practicar la creación, vivir el proceso creativo, apoyándonos en estos lenguajes sin necesidad de técnica cuando el objetivo no es la obra, sino la experiencia creativa, o el desarrollo de la creatividad.

La creatividad como tal nos da la posibilidad de no repetirnos, de improvisar, de cuestionar, de salirnos del discurso aprendido y de lo automático. Crear es lo opuesto a la repetición automática, implica un estado de presencia que es consciente de que todas las direcciones son posibles, incluso las aparentemente imposibles pues las puedo desarrollar en un lenguaje simbólico, abstracto, poético…, o simplemente sorprenderme en una acción concreta antes desconocida para mi.

Crear es salirse de lo obvio, de lo literal, ir más allá de lo meramente expresivo, ya que lo expresivo no incluye lo creativo, pero lo creativo si incluye la expresión.

La creatividad no es una acción directa de un yo que hace, sino que hay una escucha necesaria que da lugar a… una apertura a recibir y desde ahí a encontrar. En esa escucha se da un diálogo íntimo entre lo que toma forma y el dar forma.

Chantal Maillard lo dice así en relación a la poesía:

La inspiración es una recepción. El poeta recibe algo y lo transmite. Recibe oyendo. Previo al oir, hay una escucha. La escucha es lo que le permite al poeta tener algo que decir. Qué tipo de escucha es esta? Un respirar tal vez?

Hay procesos de creación que pueden reflejarnos o espejar lo que somos como individuos y sociedad, y hay procesos que pueden llevarnos hacia lo otro de nosotros, a lo que no conocemos en nuestra experiencia humana. Que también de alguna manera nos refleja y nos muestra, pero tocando esos aspectos a los que no solemos acceder.

Ambos tipos de procesos pueden ser ricos, pero me referiré un poco más al segundo, que es el que me gusta practicar.

De alguna manera, lo que somos ya lo somos, y por eso la riqueza y la potencia de la experiencia creativa radica en la posibilidad de abrir ese camino a crear lo que no somos, a entrar en nuestras otredades, en espacios no transitados, y ensanchar la experiencia humana en territorios menos explicables con la razón.

A su vez hay una realidad oficial, la que nos cuentan, la de cada día, la del cotidiano, la que nos dicen que es, la de la matrix, que es bastante plana, gris, monótona, repetitiva y de pocas dimensiones. En este sentido la experiencia creativa y/o artística nos abre otras miradas, otros mundos, otras realidades, otras percepciones, internas y externas. Los distintos lenguajes artísticos tocan, mueven, interpelan y apelan a distintos aspectos del ser humano, lo mueve y lo conmueve más allá de su pequeño yo.

Por ejemplo Juarroz se refiere a la poesía de la siguiente manera:

La poesía es un salto de la razón, pues con ella aparece la idea de otra lógica, otro eslabonamiento en la persecución de un sentido. Además, en este encuentro de poesía, posible e imposible, nos aparece la idea de que ese salto es el último riesgo y el último abandono.

Elliot se refiere así a la danza:

En el quieto punto del mundo que gira
No era carne ni estaba sin ella
No venía de ni iba hacia
En el quieto punto
Ahí está la danza
Pero ni detenida, ni en movimiento

Podríamos decir que cuando ampliamos nuestro campo de experiencia, cuando salimos de nuestro pequeño yo a la aventura de lo otro, hay transformación.

Es difícil imaginar el mundo sin arte o sin creatividad, son alimentos para el alma y el desarrollo humano, que nutren la vida en comunidad y las relaciones, generando espacios extra cotidianos, de mirada amplia y también de ritual.

Asistimos a tiempos de destrucción, tiempos en que todo se cae, se deteriora, con lo cual crear en los distintos ámbitos de la palabra crear, más que una simple práctica es una urgencia. Y cuando digo urgencia no hablo de sobrevivir, hablo de crear belleza.

Termino con unas palabras de Hugo Mujica;

Crear es el sí y el así sea
Permanecer allí, allí donde aún no es, es la creación
Lo primero, lo originario, fue siempre el nacer. Lo de cada vez, el instante, es el crear
Crear o no crear no es una opción, es un destino, una fidelidad, un trascender

Andrés Waksman

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IMAGEN: ANA BELÉN JARRÍN